miércoles, 20 de enero de 2010

Los Tresmiles pirenaicos.

Los movimientos tectónicos originan, hace 35 millones de años, la colisión de las placas ibérica y euroasiática, germen de un plegamiento que dará origen a la cadena montañosa hoy conocida como Pirineos.
Durante miles de años no existieron tresmiles en los Pirineos. Las cumbres estaban allí, pero no se habían medido y sólo existía una vaga conciencia de ellas. Desde las primitivas poblaciones, para quienes habitaban la parte central de la cordillera o la observaban desde la lejanía, existían unas montañas que supondrían más altas que otras, no en vano se cubren de nieve buena parte del año. Sus formas o agrupaciones de cimas inspirarían diversos nombres para ellas, pero no había idea clara sobre la compleja estructura de cumbres y valles fuera de ciertos pasos frecuentados de antiguo. Ese conocimiento pertenecía a sus moradores más próximos y ellos bastante trabajo tenían con aprovechar los recursos que la montaña ponía a su alcance al vaivén de las estaciones, como para preocuparse en difundirlo, caso que a alguien le hubiese interesado.
La definición del “Sistema métrico de pesas y medidas” en la Francia revolucionaria de 1.799 y su paulatina adopción (en los Reinos de España en 1.849), junto a los trabajos topográficos realizados durante los siglos XVIII y XIX y la fascinación que producen los números redondos, dan lugar al nacimiento de los tresmiles pirenaicos que comienzan a aparecer en las primitivas listas de cumbres que los oficiales geodésicos y posteriormente los cartógrafos van elaborando. Allí figuran, con nombres que hoy nos resultan extraños, pero a la vez familiares, mezclados con otras cimas de menor altura, a la espera de ser descubiertos por los incipientes pirineístas. Quienes, inicialmente desde la vertiente norte empiezan, como en otras partes, por dirigir sus miradas y luego sus pasos hacia las cumbres más altas.

Las listas de Tresmiles.
A lo largo de los doscientos años de historia del pirineísmo se han elaborado un considerable número de listas de tresmiles. Hay una característica común a todas ellas, y es que se apoyan en sus predecesoras añadiendo algunas cimas, algo lógico a falta de un estudio exhaustivo sobre el tema. Dada la complejidad orográfica, siempre aparece una nueva elevación que a ojos de quien la observa tiene tantos o más méritos para estar en una lista que otras que ya lo están, característica esta que alcanza incluso hasta las listas más actuales. Y así, por acumulación, el número de tresmiles va creciendo. Aquellas listas que conozcamos trataremos de reflejarlas al completo en este Blog. Es interesante observar como se van particularizando cada vez más cimas con el correr del tiempo.

Le cirque de Gavarnie, dessin de Franz Schrader d'après nature. Nouvelle géographie universelle, t.2: La France, 1877.

FTer