martes, 22 de junio de 2010

Las reglas Buyse de clasificación de tresmiles.

En los años ochenta circula por Lérida una lista de tresmiles de la que es autor Feliu Izard: la lista del Centre Excursionista de Lleida. Juan Buyse, belga nacionalizado español, afincado en Siurana desde el fin de la Segunda Guerra, piensa que puede mejorarla.

Para conseguir el listado completo de las cimas de más de tresmil metros pirenaicas, Juan Buyse se impuso, desde que se interesó por el tema, unas reglas, que según él, debían cumplir las elevaciones para ser incluidas en la lista.

Vamos a ver cuales eran dichas reglas y como fueron gestadas.

Desde su primer intento de lista en la revista Muntaya del C.E.C. en 1986, Buyse tenía muy claro que debía seguir unas reglas para la admisión de cumbres. Pretendiendo establecer una lista definitiva, pensaba que era más sencillo ponerse de acuerdo sobre unas reglas impersonales a aplicar, que sobre las cumbres en si mismas. Una vez alcanzado un consenso sobre las reglas no restaba sino aplicarlas y la lista saldría sola.

Así encontramos en Muntanya un esbozo de reglas de carácter histórico-topográfico, en las que se basa para establecer la lista consiguiente.

«1-Siendo la cima de una elevación, por definición, su punto más elevado, entra en la primera categoría la cota más alta, o culminante, de las montañas que sobrepasan los 3000 metros. Teóricamente, una montaña, como que sólo tiene un punto de máxima elevación, únicamente puede tener una cima (siendo la excepción que confirma la regla el Pico de los Gemelos, llamado así por tener dos cimas de 3160 m).»

Observamos ya en esta primera regla, y es significativo, la futura polémica sobre los Picos de los Gemelos.

«2-Los picos o protuberancias que no sean cimas, es decir, la máxima elevación de una montaña, entran en la segunda categoría, tanto si son antecimas como si son agujas o puntas secundarias.

2.1-Existen algunas excepciones a esta regla, las cuales se consideran justificadas: cuando una antecima, una aguja o una punta (geográficamente secundarias), posean -generalmente, porque así las bautizaron los pioneros descubridores del Pirineo- un nombre de pico y son, en la práctica, tradicionalmente consideradas como cima por los montañeros.

2.2-El hecho que desde una punta que no sea cima arranque una estribación o un contrafuerte lateral, así como la existencia también de vias de ascensión propias de esa punta, pueden ser elementos decisivos para su clasificación dentro de la primera categoría, como ocurre con la Espalda del Aneto.»


Añade Buyse: «Sobre las "excepciones", también es posible la disconformidad y la discusión. El autor confía que ambas sean mínimas, y se consuela pensando que (a parte que la perfección no es cosa de este mundo) no ha encontrado, ni él ni nadie del gran número de compañeros de cordada a quienes ha consultado, ninguna otra fórmula que presente una mayor probabilidad de consenso.»

A partir de esta publicación y por mediación principalmente de la colaboración de Robert Ollivier, se crea el denominado "Equipo de los tresmiles", compuesto por montañeros de ambas vertientes. Existieron ciertas reticencias por parte de algunos pirineistas franceses, dado el pasado nazi de Buyse durante la guerra a las ordenes de Léon Degrelle. Los gemelos Ravier rehusaron participar.

El impulso dado por el Equipo es decisivo, pues dos años más tarde, en 1988, las reglas han sido refinadas y una lista casi definitiva es publicada en la revista Pyrénées. Las nuevas reglas quedan como sigue:

«1-Para que una elevación cualquiera, cuya altitud sobrepase los 3000 metros, pueda ser considerada como un tresmil y ser admitida en el Catálogo de los tresmiles de los Pirineos, debe cumplir las condiciones siguientes:
-Figurar en al menos un mapa actual y/o ser mencionada en alguna de las guías en circulación.
-Haber sido bautizada, es decir, tener un nombre.

2-Los tresmiles admitidos serán clasificados, según sus características, en una u otra de las siguientes categorías:
2.1-Serán clasificados en la primera categoría, y llamados picos principales:
a)Los picos que constituyen el (único) punto culminante de cada montaña (señalados PCM en la lista), y
b)Los picos que constituyen un nudo de aristas, situados sobre las aristas de las montañas o en las crestas que las unen, a condición que ellos tengan al menos tres aristas, y que todas ellas sean descendentes desde la cima del pico, por cuanto delimiten las vertientes (señalados NA en la lista).
2.2-Serán clasificados en la segunda categoría, y llamados picos secundarios: todas aquellas elevaciones (principalmente antecimas, puntas y agujas) que no reunan las condiciones establecidas por la regla 2.1.

3-Las cotas superiores a 3000 metros que son mencionadas en los mapas o en las guías, pero que no poseen un nombre serán consideradas como cotas restantes y citadas en una lista aparte bajo este título.»


Aparece asimismo una disposición adicional transitoria que permitirá, solamente en esta ocasión, dar nombre a aquellas cotas restantes que poseyendo, a ojos del Equipo, caracteristicas de la regla 2, son anónimas. Dicha disposición permite repescarlas para su inclusión en el Catálogo.

«4-Una vez efectuado el censo de todas las cotas restantes y advirtiendo la existencia de elevaciones que poseen características de cotas secundarias, pero que no pueden ser admitidas como tales, dada su falta de nombre, nosotros les damos, por decisión mayoritaria, un nombre provisional (con el objetivo de poderlas identificar), hecho que nos permite incluirlas entre los picos secundarios.
...
Dado que dicho objetivo se ha podido realizar gracias a la aplicación de la presente disposición, declaramos que dicha aplicación ha sido única y no podrá nunca más ser repetida. En el futuro sólo podrán ser admitidos como nuevos tresmiles, aquellos que cumplan las condiciones establecidas por la regla nº 1.»


Portada de la revista Pyrénées nº 154 conteniendo la lista de tresmiles de Juan Buyse.


De la publicación de la lista resultante (que comprende 125 picos principales, 70 picos secundarios y 74 cotas restantes) surgen los problemas que conllevarán la disolución del Equipo de los tresmiles. ¿Cuales fueron las discrepancias? Efectívamente, la polémica sobre los Picos de los Gemelos, que hemos visto venía de antiguo, y los nombres elegidos por Buyse para realizar los nuevos bautizos preconizados en la disposición transitoria.

Problemas: Variar la tradición de nombrar Picos de los Gemelos a las cotas 3125 y 3160 para rebautizar la cota 3125, Gemelo Norte, por Pico del Veterano (apodo de Buyse), y el nombre del Gemelo Sur por Pico de los Gemelos, haciendo alusión a Jean y Pierre Ravier, nombre rechazado de plano por los gemelos bordeleses. Bautizo de dos puntas al este del Perdido, para las cuales la FAM proponía los nombres de Rabadá y Navarro, como Picos de Baudrimont. Pretensión de cambio del Pico del Portillón de Oo por el nombre de Robert Ollivier, rechazado tajantemente por el propio Ollivier. Nombrar una punta cercana al Seilh dera Baquo con el nombre de Audoubert, asimismo rechazado por el interesado.

Las reglas que hemos visto expuestas en la revista Pyrénées son las que aparecen en la primera edición del libro Los tresmiles del Pirineo, aparecida en 1990. Reseñar que para esa fecha, del Equipo de los tresmiles sólo quedan los rescoldos. No vamos a repetir el articulado pues es prácticamente idéntico al anterior.

Cubierta del libro de Juan Buyse. Primera edición de 1990.

Cubierta del libro de Juan Buyse. Edición en francés, 1991.


En 1993, con la publicación de la tercera edición del libro en castellano, el número de tresmiles incluido en el catálogo pasa de los 196 del primer libro a los 212. En las reglas surge una novedad importante dentro del artículo 1 :

«1.3-Tener, partiendo de la cumbre, únicamente aristas descendentes con un desnivel mínimo de aproximadamente 10 metros entre la cima y una eventual depresión en la que la bajada se interrumpe o termina.»

La nueva disposición introduce, a la hora de considerar elevaciones merecedoras de ser incluidas en el Catálogo, el concepto de prominencia. Esta nueva regla sirve pues para pulir la lista del primer libro, dado que, además de la adición de nuevas cimas (24), existen también cimas que son desclasificadas por no cumplirla (8).

Hemos sabido por medio de Juan Mari Feliu que fue Henri Baudrimont quien estableció el valor de 10 metros como límite de la prominencia a considerar.

Cubierta del libro de Juan Buyse. Tercera edición de 1993.


Claro que la aplicación de esta nueva regla pone de manifiesto un par de cosas :
a) Que la disposición adicional de un solo uso, que se utilizó como argumento para bautizar cimas anónimas y permitir incluirlas en el Catálogo, se ha empleado por segunda vez, dado que 24 cimas han recibido ahora un nombre. ¿Quién puede pretender ahora que no se vuelva a utizar? ¿Qué sentido tiene entonces su existencia? Pero su desaparición implica que todo el artículo 1 precedente carece de sentido : El nombre de un tresmil viene de la historia del pirineísmo, pero ¿el pirineísmo ha descubierto y nombrado absolutamente todo?
b) Una vez que la posesión de un nombre o su aparición en un mapa o guía no son más elementos determinantes, sólo queda como único principio válido la prominencia del punto elevado y el valor establecido para ella.
Entonces no se puede afirmar que la lista sea definitiva.

Algo semejante debió pensar Buyse, pues en la quinta edición del libro en castellano, en 1998, escribe en la pag. 530:
«Pero pido la atención del lector sobre una pregunta que sí es importante y hasta trascendental: ¿justificarían eventuales averiguaciones la modificación de un censo que desde hace tantos años es reconocido y utilizado por la comunidad pirenaica? Creemos que no, por lo que nos hemos esforzado para conseguir un consenso que hemos obtenido de la Editorial y de la UIAA...»

Efectivamente, Buyse trata que la UIAA reconozca de alguna manera su lista, y lo consigue como queda reflejado en carta de fecha 14 de Septiembre de 1995, remitida por el Dr. Claudio Abächerli, y la publicación de la lista de la tercera edición del libro en el Bulletin UIAA nº 152 de Diciembre de 1995.

De esta manera trata de cerrar la lista a nuevas incorporaciones, especificando claramente que estas, de producirse, serán ubicadas en un anexo separado de la lista.

Buyse prevé en la quinta edición revisiones del censo cada diez años, estando prevista la siguiente para 2002. Vista su avanzada edad delega la tarea de dar continuidad al trabajo sobre los tresmiles en dos coordinadores, uno para cada vertiente, Juan Mari Feliu al sur y Jean Louis Aranjo al norte. Desde su fallecimiento el 26 de Julio de 2002 en Siurana, dicha labor se interrumpió definitívamente.

FTer




Adenda, 12 de abril de 2016.
La reciente aparición, en enero de 2016, de una obra tratando sobre la militancia nazi de Buyse durante la guerra y los años anteriores, ha venido arrojar luz sobre la afirmación que realizabamos en el momento de la publicación de esta entrada. La información que manejabamos entonces procedía de una carta de enero de 1989 en la que los hermanos Ravier comunican a Buyse su abandono del Equipo. Allí se menciona al lider nazi belga Léon Degrelle. La contestación de Buyse trata de justificar su actuación pasada, ciñéndola a su participación como voluntario en la lucha contra el comunismo en el Frente del Este.

El libro publicado aclara el verdadero pasado de Juan (Jan) Buyse que él trataba de ocultar. Se puede afirmar, por tanto, que Buyse no estuvo a las ordenes de Degrelle y que los Ravier hicieron bien, aunque sin conocer toda la verdad, al romper sus relaciones.

La obra, en catalán, altamente recomendable para quien desee profundizar en el tema, es:
ORENSANZ, Toni. El nazi de Siurana. Barcelona, Ara Llibres, 2016, 291p + fotografías.